Odio Instagram
ya está, ya lo he dicho
Hablemos de una de mis relaciones más tóxicas: Instagram.
Siempre empieza igual. Entro para responder un mensaje. Veinte minutos después estoy viendo stories de personas que no conozco, guardando recomendaciones que nunca usaré y saltando de vídeo en vídeo.
Me sobreestimulo, me quemo y me desactivo la cuenta. Y así una y otra y otra vez.
Cuando desaparezco de IG, hago periodos de descanso. Pueden ser de una semana, de dos meses y medio o de un año. Es muy variable.
Creo que Instagram es una maquinaria perfectamente diseñada para destrozar nuestra atención. Tengo la sensación de que el ser humano no ha evolucionado lo suficiente como para procesar semejante cantidad de estímulos en tan poco tiempo.
Cuando hago uno de estos descansos noto varias cosas:
Leo más.
Estoy más tranquila.
Tengo menos ansiedad.
Vuelvo a dedicar tiempo a otros hobbies.
Estudio más.
Soy capaz de alcanzar ese estado de flow del que tanto se habla y, lo que es más raro, mantenerlo durante más tiempo.
También paso más tiempo en Substack. Me parece una red social mucho más amable. Es como una pequeña cabaña que recuerda al internet de antes: aquel en el que la gente abría un Blogspot y se ponía a escribir y compartir cosas porque sí.
Como veis, hay un montón de beneficios asociados a alejarme de esta red social que tanta energía me consume.
Solo hay una cosita que me deja un poco fuera de juego: cuando me quito Instagram, me aíslo más. No de las personas más cercanas a mí, sino de la posibilidad de conocer gente nueva.
Y sí, sé que se puede socializar de otras formas pero me es inevitable pensar que, si tiro de histórico, gran parte de mis amigas vienen precisamente de Internet. Por eso vuelvo a veces.
Creo que es muy difícil nadar contracorriente cuando algo está tan establecido. Aun así, este finde por ejemplo conocí a Pablo en persona gracias a Substack y fue una pequeña confirmación de que otras vías también son posibles.
Me encantaría encontrar un equilibrio entre poder hacer un uso sano de IG y no tener que desaparecer tan radicalmente. Tengo algunas apps que me bloquean el uso de la app por horas pero aun así al final vuelvo a engancharme de nuevo.
En fin. No tengo la solución perfecta pero se aceptan ideas (os leo con esperanza a ver si alguna me ilumina).
Salu2.



También me pasa.
Me pasa exactamente lo mismo. En los últimos tiempos lo elimino por semanas. Luego vuelvo porque claro, parece imprescindible. Y vuelve esa ansiedad, la pérdida de tiempo… Todavía no soy capaz de encontrar el equilibrio entre mi profesión y esta actitud ante las redes sociales… ¿lo encontraremos? ¡Lo encontraremos!